de.efe

crónicas mexicas

miércoles, agosto 31, 2005

hacia el señor de chalmita

la concepción del universo, las fuerzas divinas, los ritos y las prácticas festivas, las formas de lo personal-singular-colectivo, las identidades y las subjetividades, las creencias y las prácticas relacionadas con lo sagrado.

magnético, ha movilizado el señor de chalma el caminar de mis últimos cuatro días. ¿quién? el señor de chalma, un cristo mestizo.

en todos lados hay procesiones hacia figuras cristianas. las marchas hacia el santuario sanjuanino de la difunta correa, las colas frente a la imagen de san cayetano, dador de trabajo. “la caminata a la virgen de luján”, agrega mamá hace unos instantes que hablamos por teléfono, “esa sí que no la hacés, y ahora te vas a hacer procesiones por ahí”. mamá es leninista.
sucede, mamá, que el señor de chalma habita entre cerros de tropical vegetalidad, sale agua de los cerros y de las raíces de los árboles, no como en la podrida mierda-ruta de bonaerense asquerosidad de camiones que transportan mercancías y expulsan anti-aire por sus caños de escape: en el camino a chalma se respira más allá de la cúpula de smog del deefe y se transportan imágenes de santitos, cruces, niños dioses y señores de chalma en chiquito, a pata, entre bosques increíbles en elevación.

mamá: la procesión al centro ceremonial de chalma lleva mucho más de quinientos años, es la versión evangelizada de una adoración prehispánica, la continuación de la veneración de ídolos indígenas por otros medios, sincretizados en la imagen de un cristo de piel oscura. el señor de chalma es la catolización de la divinidad azteca ostoc téotl, señor de las cuevas. [a propósito, agrego entre corchetes que llegué a conocer la tesis de un libro sobre el niñopa en el que se afirma que es la versión cristiana del nacimiento de huitzilopochtli, dios-colibrí de la guerra].
el camino a chalma es antigua ruta comercial mesoamericana de enlace de pueblos, pero también sendero de purificación ritual, ocasión de cargar de poder las armas para los guerreros: llevar los cristitos, los estandartes y las imágenes es el análogo actual de portar las armas que protegen los hogares a un centro de emanación de poder. por eso se viaja con idolitos.

buceo histórico, geográfico y social, mapa de comerciantes, peregrinos (“chalmeros”), una cantidad increíble de mutantes, danzantes junto a las cruces, ante la talla del cristo de piel oscura ofreciendo veladoras, con coronas floridas, portando sus fetichitos, haciendo sonar campanas, tirando innumerables ruidosas cañitas voladoras, chupando como locos.

pero a ver, organicémonos que hay mucho material: el santuario de chalma, al sureste del estado de méxico (municipio de malinalco), varios miles de habitantes que se dedican a actividades mercantiles, especialmente al comercio –fijo o ambulante, la principal fuente de ingreso es claramente la constante peregrinación a la ermita del señor mestizo: venta de rosarios, escapularios y veladoras, comida callejera, alojamientos, alquiler de w.c. y duchas (“regaderas”), vendedoras de aguas, pulques, refrescos, ropas, dulces, etc–.

15:00 hs. del 24 de agosto.
salimos de santiago tecalpatlalpa, xochimilco. un camino de banderines ya indicaba la dirección a seguir. salimos tarde pero vamos con paso seguro. las mochilas pesan, pero el viaje recién comienza.

por altas subidas y cruces de rutas llegamos a san miguel ajusco. desde lo alto del ajusco se ven panorámicas del deefe, una ciudad, tenochtitlan, que alguna vez surgió en medio de un lago.

unos pasos más hasta santo tomás ajusco, donde nos encontramos con la gente del barrio de san pedro, nuestro contacto es ulises, un vendedor de zapatos del mercado de xochimilco. le ha tocado hoy llevar el nicho de san pedrito, imagen con una llavecita en la mano. amagamos con armar las carpas, pero don benito, el dueño de la casa donde se aloja todos los años la gente de san pedro, nos lo impide, y nos ofrece su living comedor, omnidecorado de santos. “yo todos los años le abro las puertas de mi casa a san pedrito, para que cuando me toque el turno él me abra las puertas a mí”. dormimos y nos levantamos con el barrio de san pedro (de quienes no nos separaríamos en todo el viaje y quienes habrían de hospedarnos y alimentarnos los días siguientes sin nunca pedirnos un centavo) (“todo lo que tú das a los chalmeros, el señor de chalma te lo devuelve multiplicado”).
tres de la mañana.
hay que salir bien temprano. camino todavía entre sueños por altos bosques oscuros, cerros empinados y sus bajadas, se atraviesan arroyos haciendo equilibrio sobre troncos. no se ve nada pero se escuchan las campanitas.

paramos para restaurarnos en varios campamentos montados entre fogatitas y puestos de café y bebidas fuertes para apuntalar la marcha de los chalmeros. luego de las subidas vienen las bajadas. el problema del barro y de resbalarse a cada paso es secundario ante la gravedad que favorece la caminata en descenso. amanece cuando llegamos al campamento de agua de cadena, verde valle llamado así porque aguas bajan de los cerros por caminitos de troncos, formando cadenas de manantiales. allí las camionetas con provisiones han llegado y ofrecen a los peregrinos su cafecito y canela con tamales y quesadillas de frijoles y huitlacoche (un hongo comestible delicioso que crece entre las mazorcas de maíz) con queso de oaxaca (queso trenzado salado tipo de cabra). el valle luego de la bajada asoma de un sol esperado. chalmeros descansan unas horas antes de proseguir la caminata.

reanudamos, y con mucho esfuerzo llegamos a las cruces, el lugar más alto de todo el camino, tres mil y pico sobre el nivel. sitio de visión panorámica: cuando no hay neblina se divisan los volcanes popocatepetl e iztasihuatl y el nevado de toluca. lugar de comunicación de cerros de fuego y de nieve.
de los árboles se cuelgan cruces con flores e insignias.

luego de tres horas más se llega a santa marta, donde pernoctamos. 25 de agosto. es el cumpleaños de jaime, se celebra con cascaritas (todos contra los sudamericanos, chilenos y argentino le parten la madre a todos los equipitos de mexicas. que pase el que sigue. ya al final las retas se vuelven encarnizadas, y las piernas dejan de responder. es hora de unas chelitas antes de morirse en la bolsa de dormir hasta la madrugada de mañana). conversamos antes de dormir con el tlacuache, un mutante mexicano que nos hizo el paro como arquero durante las cascaritas. volador, un auténtico corona, el portero de las chivas, ese sujeto del que los hinchas de boca se acuerdan muy bien, una muralla. el tlacuache se llama así en virtud de su semejanza con las homónimas ratas grandes mexicas de cola gorda, astutas y rápidas. lleva un cristito tallado en madera blanca que expropió de una iglesia. ya está en pedo. en un momento ríe, pero después abraza al cristito, lo mira, se emociona y llora. pedo cariñoso, nos ofrece el cristo “si le construyen un nicho” (es decir, una casita con campanas para llevarlo). enseguida después la piensa y dice “se los presto un rato”. y luego “en realidad no se lo doy a nadie. me lo llevo conmigo al cajón”, dice eso y estalla en carcajadas. le quiere organizar una fiestita porque la imagen va a cumplir veinte años desde que se la choreó. el tlacuache, líder en cosas oscuras [en la cosmogonía mesoamericana el tlacuache es el encargado de robar el fuego para dárselo a los hombres. al llevárselo se quema la cola, por eso parece la tiene como pelada].
también hacemos amistad con el conejo, un muti más viejo que el tlacuache, cincuenta y pico. el conejo- según él es el dueño de chalma. “yo soy el dueño de chalma, yo no vengo a chalma. chalmita es mía”.

desde el espacio no-sagrado de la vida cotidiana al sitio sagrado del santuario, lugar de condensación de poder, hay una mediación que se lleva adelante caminando. una vía que se transita. el significado de caminar instaura un modo de la purificación, apuntalada por una serie de ritos de tránsito: varias iglesias enclavadas en cerros que los peregrinos deben visitar para potenciar fuerzas espirituales (muy probablemente antiguos centros ceremoniales). camino sembrado de capillas intermedias y precarios altares improvisados.


otra ceremonia catártica son las sagradas abluciones llegando al santuario: mojarse la cabeza en ciertos manantiales señalados, pero fundamentalmente bañarse en las aguas del ahuehuete, un árbol milenario de cuyas raíces emerge agua pura de manantial. la corona de flores es obligada para quienes visitan el santuario por primera vez, así como también un bailecito de poder al ritmo de estruendosas trompetas previo a la inmersión con ropa y todo.

luego del baño en el ahuehuete, el camino pasa por un bosquecito de cuyas ramas cuelgan las más disparatadas ofrendas. en bajada, se agradece el peso que la masa del planeta tierra ejerce sobre nuestros pies deshechos. finalmente, chalma.
la llegada no deja de emocionar al peregrino, que ya comienza a absorberse de energía.

el episodio que caracteriza la aculturación de los indígenas, el acontecimiento que canalizó las pulsiones de adoración idolátricas hacia la fuente de toda verdad cristiana, se localiza en una cueva junto a las escalinatas que conducen hacia la iglesia. allí tenía su recinto la imagen de ostoc teotl, señor de las cuevas y grutas, enclavado en un cerro de forma cónica, seguramente venerado. en el año 1539 los agustinos llegan a la zona y hacen pedazos el ídolo para reemplazarlo por una cruz, “milagrosamente” aparecida. de allí que se llame la cueva de la aparición. 125 años después, luego de varias generaciones, como para dejar que cicatrice-sedimente la violencia ejercida en la memoria colectiva, frente a esa cueva construyeron una minicapillita dedicada a san miguel, y la imagen del cristo fue llevada a la inmensa catedral que le armaron.

haber hecho el camino y saber que allí tenía su sede ostoc teotl me da la pauta de que, como en toda evangelización, la conversión se tiñe de ropajes formales. la cultura local dinamiza nuevas formas para perseverar en el ser, mantiene latentes los significados prehispánicos en las napas profundas de los ritos adoptados.

¿qué es lo que hace de chalma un adoratorio? ¿qué es lo que hace sagrado a un centro ceremonial, desde la cosmovisión prehispánica que permea las prácticas chalmeras de lo sagrado? respuesta: la confluencia de elementos. en el lugar de culto y su ruta se entretejen agua (que baja de los cerros, de las raíces de los árboles, del cielo en época de lluvias), viento (de madrugada, cala los huesos pero al caminar el cuerpo produce el calor que lo contrarresta), tierra (el camino todo es de tierra, difícil ruta que en esta época de caída de lluvia se transforma en barro), piedras (todo el avance es entre cerros, rocas cubiertas de verde), fuegos (en cada parada hay fogatitas, y fundamentalmente los fuegos artificiales: en la procesión cumplen un rol fundamental los portadores de cañitas voladoras, cuetones en constante elevación ruidosa, por no mencionar la exuberante luminosidad fueguina de los castillos), rayos (uno de los nuestros llevaba un paraguas, pero le advirtieron en numerosas ocasiones que no lo abriera, porque andábamos por las alturas, en zona de caída de rayos).

cuevas y manantiales, puntos de contacto con el cielo así como con el inframundo. espacios de propiciación de las fuerzas sobrenaturales, perímetros de circulación de energía. las imágenes sirven como vehículos de poder. aun bajo la representación de ese señor crucificado.

la parafernalia católica pinta de oro la casa del señor. le mete cúpulas. le mete vitraux.
la iglesia es preciosa. es enorme.

infaltables en chalma, los exvotos. he aquí los más curiosos que encontré.

sacar el certificado para estar jurado sale diez pesos, con librito ideológico-explicativo y todo. de la gente que va conmigo a la procesión juran un par de chilenos. por un lapso de tres meses. ¿por qué no juró rodi? porque no todos los días se puede estar en mexico. pero más porque no quiere usar el nombre del señor de chalma en vano. el conejo aprueba, y le advierte: “si juras y cumples, el señor de chalmita te cumplirá. pero si no cumples, es un señor muy castigador”. las imágenes que siguen pertenecen al juramento de jaime.


en la noche chalmeña dormimos todos apretados en un cuartito de dos por dos, después de haber echado del cuarto a un par de alacranes indeseables. en el suelo con petates de mimbre y tan cansados que la noche se desliza a velocidades. amanezco en chalma el 27 de agosto, luego de haber tenido apacibles sueños con playas y rocas. mi cumpleaños. mi pasaje a los veintiocho. como primera forma del cuidado de mí me regalo un baño. alquiler de regaderas a 15 varos. bañarse hace bien. reconforta al asqueroso peregrino que no se ha bañado ni lavado los dientes en tres días.

luego aparece nuevamente el conejo, nos adopta en calidad de guía, y se dedica a sponsorear los festejos de mi cumpleaños. claro. no olvidemos que chalma es de él. de mediodía comemos muy bien. vamos todos con el conejo al río. a cada paso lo llaman al conejo, lo saludan. está claro que es el dueño de chalma. uno le dice: “a dónde dejaste el caballo, zapata?” porque el conejo tiene un bigote parecido al de emiliano. incluso lo saludan sus múltiples hijos. nos explica así la razón de su apodo: “tengo nueve, y no cuento los nietos”. conejo colonizador de chalma a fuerza de hacer conejitos.
nos bañamos en agua helada de manantial que baja del cerro-iglesia. volvemos para arriba. comemos cocoles con dulce de cajeta (panes con especie de dulce de leche vernáculo).

luego vamos al jaripeo, esto es, doma de toros, una auténtica sensación en toda fiesta popular mexicana. con payasos imitando a pimpinela inclusive.

va anocheciendo y volvemos y sigue patrocinando el conejo los festejos de mi cumpleaños: chelitas, pulquecitos, tequilitas. después bajamos a la plaza de chalma, frente a la iglesia. hay dos escenarios con bandas a toda madre. orquestas con doce músicos en escena. música tradicional mexicana. se distribuyen estrellitas para todos y comienzan a encender el castillo, esto es, artesanales monumentos de fuegos artificiales sincronizados, de estructuras altas como la iglesia. recuerdo una flor multicolor que se abría y se cerraba, mientras todas las estrellitas de la multitud en la plaza brillaban al mismo tiempo.
luego de un rato a descansar. no hay fuerza para quedarse a las mañanitas con las bandas de trompetas en honor al señor de chalma (son a las cinco de la mañana, mucha gente se lleva su saco de dormir para esperar en la mera plaza).

día domingo. día de fútbol. en una cancha de increíble emplazamiento se juega el partido, tradicional encuentro xochimilco versus chalma. tensión polémica, pero también amistosa, que vehiculiza nexos y alianzas entre pueblos vecinos. comunicación a través de un cotejo deportivo, significado del juego como forma de relación social.

victoria de xochimilco. dos a uno en los veteranos (la neta es que el portero veterano, el gran conejo, se rifó, fue la figura del partido, sacó un par de remates bien claros al final del partido). también cinco a cero en el cotejo central. salipa. xochi manda. véase al eufórico conejo levantando el pulgar.

festejamos con el equipo mayor porque jose, uno de los chilenos, juega en él. por supuesto que también con el conejo, que organiza su propio círculo de aclamadores llevando la voz cantante: "cone-jo, cone-jo, cone-jo". vamos a un balneario con albercas al pie de los cerros. nos dan de comer de lujo, taquitos de tinga de pollo, frijoles, papas. luego, al agua. inmersión en el modo de la festividad acuática. una cuba de chelitas heladas. cuando nos vamos, ya cayendo el sol entre los cerros, en “las guitarras” queda una cierta desolación, como en todo lo que se acaba.

volvemos en el micro con el equipo. todos cansados pero satisfechos. y, sobre todo, protegidos. el señor de chalma es el niñopa potenciado. es el niñopa cuando sea grande. es groso. es papá. papá del niñopa. qué lindo es estar online con el señor de chalmita y con su pibe, el niñopa, protegido por la fuerza de ambos ídolos, debo prepararme para la autopista de buenos sucesos que me deparan los días por llegar. beso el escapulario que me regaló el conejo (luego de bendecirlo él mismo) y me voy a dormir. ha sido un día de más de ochenta horas.

5 Comments:

At 7:30 p.m., Anonymous capoeira de perros said...

nadar de noche en las guitarras. que buena piletona. buenos sucesos gabet, un gran abrazo.

 
At 9:22 a.m., Blogger rodi said...

la pileta era bonita, járlekin, pero al conejo, que ya esa altura estaba totalmente zarpado, se le ocurrió romper una caguama bajo el agua. un nene se cortó. un desmadre. pinche conejo...

 
At 1:42 p.m., Anonymous Anónimo said...

puro pinche paria los que van alla, en vez de que se pongan a trabajar, pinche marihuanos,borrachos,cocos,grifos,etc etc...apestan

 
At 12:17 p.m., Anonymous Anónimo said...

soy chalmero de tepito tenemos una peregrinacion cada año al santuario de chalmita

 
At 2:40 p.m., Blogger rabbit1lopez said...

bien

camarada gracias senor de chalmita t debo una promeesa senor ayudame

 

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